Recomendaciones de febrero para las familias de la Cendea implicadas en cuidar el planeta
Dentro del Calendario 2026 para la Acción Climática, el mes de febrero nos propone mirar de cerca nuestros hábitos diarios y reflexionar sobre cómo pequeñas decisiones, repetidas cada día en los hogares, pueden marcar una diferencia real en el consumo de energía, recursos y emisiones.
A continuación, compartimos los tres gestos, retos y reflexiones de este mes, pensados para aplicar en familia y avanzar hacia un modelo de vida más sostenible.
Gesto: apaga las luces y apuesta por bombillas LED
El consumo eléctrico asociado a la iluminación depende tanto de la tecnología utilizada como de nuestros hábitos diarios. Dejar luces encendidas en habitaciones vacías genera un consumo innecesario que, sumado día tras día, tiene un impacto significativo. En un hogar medio, la iluminación representa entre el 10 % y el 15 % del consumo eléctrico total, porcentaje que aumenta si todavía se utilizan bombillas incandescentes o halógenas.
La sustitución progresiva por bombillas LED permite reducir el consumo entre un 80 % y un 90 % por punto de luz.
Esto es gracias a su alta eficiencia y a su larga vida útil, que puede alcanzar las 25.000 horas. Esto no solo reduce la factura eléctrica, sino también la generación de residuos. Aun así, el gesto más inmediato y accesible sigue siendo el más sencillo: apagar la luz al salir de una habitación. Un hábito que no requiere inversión, solo atención, y que tiene un efecto directo sobre el consumo energético del hogar.
Reto: el día de las “gafas verdes”
¿Y si dedicamos un día a observar nuestro entorno con una mirada más crítica y consciente? El reto de las gafas verdes invita a recorrer nuestro hogar o pueblo detectando pequeños gestos cotidianos que suelen pasar desapercibidos: luces encendidas sin uso, grifos que gotean, exceso de envases, compras innecesarias o vehículos con el motor en marcha mientras están parados.
Nuestros hábitos diarios —lo que consumimos, cómo nos movemos o la energía que utilizamos— generan un impacto ambiental acumulativo que rara vez medimos. Precisamente por eso, este reto propone anotar durante un día todas las acciones poco sostenibles que detectemos. Al final de la jornada, revisar esa lista ayuda a identificar patrones y a plantear alternativas más responsables.
No se trata de culpabilizar, sino de tomar conciencia: lo que se observa y se mide, se puede cambiar.
Reflexión: el agua invisible que hay detrás de lo que consumimos
¿Somos realmente conscientes del agua que se necesita para producir los bienes que usamos cada día? El concepto de agua virtual hace referencia al volumen total de agua empleado a lo largo de todo el ciclo de vida de un producto. No solo el agua visible, sino también la utilizada para cultivar materias primas, procesarlas, transportarlas y envasarlas.
Algunos datos ayudan a dimensionar esta realidad. Cuántos litro de agua requieren producir:
- una taza de café – 140 litros
- una hamburguesa – 2.400 litros
- una camiseta de algodón – 2.700 litros desde el cultivo hasta su confección
- fabricar un teléfono móvil – 12.000 litros
Reducir nuestra huella hídrica está al alcance de decisiones cotidianas: priorizar alimentos locales y de temporada, introducir más proteínas vegetales, comprar menos ropa y alargar su vida útil, o reducir el desperdicio alimentario.
En Navarra, se estima que cada persona desperdicia unos 84 kg de alimentos al año, lo que implica también miles de litros de agua perdidos.
Pensar en el agua que no vemos es un primer paso para consumir de forma más consciente.
Calcula tu huella hídrica con esta calculadora
¿Sabes cuánta agua utilizas realmente a lo largo del día? La calculadora de huella hídrica permite estimar el uso total de agua asociado a nuestros hábitos cotidianos. Más allá del agua que sale del grifo, esta herramienta ayuda a descubrir cuánta agua hay detrás de lo que comemos, de la ropa que usamos o de los aparatos eléctricos y la energía que los alimenta.