31 de julio de 2026

Tres testimonios, imágenes y vídeos inéditos para revivir cómo la solidaridad de toda la Cendea frenó el avance del incendio

Foto noticia

El incendio se vivió de forma muy distinta en Salinas, Esquíroz y el Polígono Comarca II, pero todos los testimonios coinciden en algo: la respuesta fue inmediata. Vecinas y vecinos de toda la Cendea, agricultores, empresas y personal del Ayuntamiento acudieron para ayudar sin que nadie tuviera que pedirlo dos veces.


Adriana Osinaga: «No hubo tiempo para pensar, solo para actuar»

Cuando Adriana escuchó un chisporroteo desde casa, todavía no sabía que estaba viendo el inicio del incendio que movilizaría a toda la Cendea.


Adriana junto al tractor que quedó calcinado durante el incendio.

«Vi el campo ardiendo y el fuego venía directo hacia casa.»

No hubo tiempo para dudar.

Llamó al 112, avisó a su padre y a su tío, encendió los aspersores de riego y fue a sacar a los perros.

Y entonces ocurrió algo muy propio de nuestros pueblos.

Sin que nadie la llamara, Mary Mar Lacunza apareció entre el humo y se llevó a los animales a un lugar seguro. Poco después llegó Luis Redín y los dos corrieron hacia los tractores para intentar salvarlos antes de que llegaran las llamas.

Primero
Avisar al 112.
Después
Poner a salvo a los animales.
Y mientras tanto…
Los vecinos ya estaban llegando para ayudar.

Luis consiguió sacar uno de los tractores.

Adriana se subió al suyo, pero el fuego ya había alcanzado una de las ruedas.

No pudo salvarlo.

«No piensas. Vas haciendo lo que toca.»

Lejos de quedarse parada, siguió ayudando como pudo.

Mientras bomberos y vecinos combatían las llamas, empezó a llevar cubos de agua desde la piscina para intentar apagar los pequeños focos que seguían activos.

Y, entre todo lo ocurrido, quedó también una anécdota que hoy recuerdan con una sonrisa: durante un rato pensaron que las gallinas no se habían salvado, pero finalmente aparecieron todas.

Cuando hoy recuerda aquella tarde, Adriana habla mucho más de las personas que aparecieron para ayudar que del tractor que perdió.


Andrea, de Naturalia: «Pensé que no podríamos salvar la granja, pero la ayuda llegó antes de lo que imaginaba»

Aquella mañana había terminado un campamento como cualquier otro. Las niñas y niños se habían marchado a casa y en la granja solo quedaban los animales. Unas horas después, el incendio llegaba hasta Naturalia.

Galería de imágenes y vídeos: la llegada del helicóptero, la intervención de los vecinos y los animales de la granja.

«Nuestra única preocupación era sacar a los animales.»

Cuando Andrea bajó de casa y vio el cielo completamente rojo, entendió que el fuego estaba mucho más cerca de lo que parecía.

No pensó en otra cosa.

Empezaron a abrir corrales y a sacar caballos, cabras, ovejas, conejos, la vaca… Todo lo que pudiera ponerse a salvo.

«No piensas demasiado. Vas abriendo puertas y haciendo lo que puedes.»

Mientras tanto, un coche se detuvo frente a la granja para avisarles:

«Salid de aquí. El fuego ya está aquí.»

Un mensaje de WhatsApp que cambió todo

Durante unos minutos sintieron que estaban solos.

Andrea entró en el grupo de WhatsApp del pueblo. La gente preguntaba dónde estaba el incendio. Ella, todavía temblando, escribió un mensaje muy sencillo:

«Yo no pensaba que iba a venir tanta gente.»

Y entonces empezaron a aparecer.

Primero unas personas. Después otras. Llegaban con cubos, con mangueras, con tractores… con lo que tenían en casa.

«Pasamos de no saber qué hacer a sentir que ya no estábamos solos.»

La perolilla que acabó siendo imprescindible

Entre todas las personas que llegaron hubo una amiga que apareció con una simple perola.

«Trajo lo que tenía.»

Puede parecer un detalle pequeño, pero aquella cazuela empezó a pasar de unas manos a otras y terminó utilizándose por toda la granja para mover agua de un sitio a otro.

Andrea todavía sonríe al recordarlo.

«Luego la veías por todas partes. Al final también hizo su papel.»

El helicóptero y todo un pueblo

Mientras en tierra vecinos y agricultores seguían trabajando, un helicóptero realizó varias descargas de agua sobre la granja.

Es una de las imágenes que más impresionó a Andrea.

«La precisión con la que bajó y cómo dejó caer el agua fue increíble.»

Pero, cuando recuerda aquella tarde, tiene claro qué fue lo más importante.

«Siempre piensas que vendrán los bomberos. Y claro que vinieron. Pero ese día entendí que también hace falta la gente.»

Para Andrea, Naturalia se salvó gracias a la suma de muchas manos.

Los vecinos sujetando mangueras, los agricultores abriendo cortafuegos con sus tractores, los cubos que iban pasando de unas personas a otras, el helicóptero descargando agua con una precisión milimétrica…

«El incendio lo paró la gente. La gente… y el helicóptero.»

Quizá esa sea una de las imágenes que mejor resumen lo ocurrido aquel 24 de julio: una granja rodeada de personas que decidieron quedarse para protegerla como si fuera también suya.


Juan Andrés (TEX): «Nadie preguntó si hacía falta ayudar; todos preguntaban qué podían hacer»

Cuando el incendio comenzó a avanzar hacia el entorno del Polígono Comarca II, las empresas reaccionaron igual que lo hicieron los pueblos de la Cendea: poniendo a disposición todo lo que tenían.

Juan Andrés, responsable de TEX Obras y Servicios, recibió la llamada de Merche, secretaria del Ayuntamiento, apenas unos minutos después de declararse el incendio. El mensaje era claro: había un incendio muy cerca y era importante que las empresas del polígono estuvieran preparadas por si era necesario intervenir.

No hizo falta nada más.

Lo siguiente que hizo fue escribir en el grupo de WhatsApp que comparten las empresas del Polígono Comarca II.

La respuesta llegó prácticamente al instante.

«La pregunta no era si había que ayudar. La pregunta era qué hacía falta.»

Unas ofrecían maquinaria. Otras, personal. Todas querían colaborar.

En TEX comenzaron inmediatamente a preparar una excavadora y el resto de maquinaria pesada.

Si el incendio seguía avanzando, estaban dispuestos a abrir cortafuegos o realizar los trabajos que fueran necesarios para apoyar a los servicios de emergencia.

Finalmente no hizo falta intervenir.

El incendio pudo detenerse antes de alcanzar el polígono, evitando también cualquier riesgo para las instalaciones industriales situadas en la zona.

«Las empresas del polígono también son parte de esta Cendea.»

Afortunadamente, la maquinaria nunca tuvo que entrar en acción. Pero la disposición fue absoluta desde el primer momento.

Porque aquel día no solo respondieron los pueblos. También lo hicieron las empresas que forman parte del día a día de la Cendea y que demostraron que, cuando hace falta, trabajan con el mismo compromiso que cualquier vecino.

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