Entrega I – La prehistoria en la Cendea – «La Cendea de Galar, ayer y hoy»
¿Qué había aquí antes de nuestros pueblos?
Las terrazas del Elorz, un poblado casi desaparecido junto a Salinas y un cerro de Subiza guardan algunas de las huellas más antiguas de la historia de la Cendea de Galar.
Mucho antes de que existieran nuestros pueblos, ya había personas recorriendo, cultivando y defendiendo este mismo territorio.
Y algunas de sus huellas están en lugares por los que seguimos pasando hoy: junto al Elorz, en Esquíroz, Subiza o Salinas.
Miles de años de historia están mucho más cerca de lo que parece.
Primero, mirad esto
En unos minutos podéis recorrer la Prehistoria de la Cendea y descubrir qué encontraron los arqueólogos en lugares que seguimos reconociendo hoy.
De vivir dispersos en el llano a encerrarse juntos y fortificarse: ¿qué estaba pasando?
¿A quién temían? ¿De qué huían? ¿Qué les obligó a dejar atrás los campos?
Durante el Bronce Final, entre los siglos X y VIII a. C., las comunidades comenzaron a abandonar los asentamientos abiertos para refugiarse en lugares elevados y cada vez más defensivos.
Tres lugares que quizá ya no miréis igual
Elorz
Mucho más que un río
En torno a sus terrazas se concentra la mayor cantidad de hallazgos paleolíticos de la Cuenca de Pamplona.
Hace miles de años, aquellos grupos encontraban cerca del río agua, alimento y materiales con los que fabricar sus herramientas.
Esquíroz y Olaz
Cuando empezamos a quedarnos
Cerca de ambos lugares se han encontrado pequeños asentamientos de las primeras comunidades campesinas.
Todavía no eran pueblos como los nuestros: probablemente hablamos de pequeños grupos familiares que vivían en cabañas y cultivaban y aprovechaban las tierras próximas.
Salinas y Subiza
Dos altos para vigilar el territorio
En Mendi, junto a Salinas, estuvo Allomendi, posiblemente uno de los poblados más importantes de la zona durante la Edad del Hierro.
Desde allí existe además una clara conexión visual con San Cristóbal, en Subiza, donde también hubo otro asentamiento.

Un poblado que casi hemos borrado del paisaje
Esta quizá sea una de las historias más sorprendentes.
Donde hoy vemos un cerro junto a Salinas, hace más de dos mil años hubo un poblado.
Se conoce como Allomendi. Hoy cuesta imaginarlo porque siglos de actividad agrícola y de reutilización de sus materiales han hecho desaparecer casi todas sus estructuras.
Pero todavía quedan pistas. Los arqueólogos han identificado bancales artificiales alrededor del alto y un gran talud de entre cuatro y seis metros que probablemente formó parte de las antiguas defensas.
Por su tamaño, su posición y su relación con otros asentamientos, el estudio plantea que Allomendi pudo desempeñar un papel central en este territorio durante la Edad del Hierro.
Y en Subiza, la historia volvió a empezar
En el alto de San Cristóbal, donde hoy encontramos la ermita, también existió un asentamiento de la Edad del Hierro.
Pero lo más curioso es que el lugar volvió a ser utilizado siglos después. Los hallazgos apuntan a una nueva ocupación durante la Alta Edad Media.
Distintas generaciones, separadas por siglos, eligieron el mismo cerro para vivir y protegerse.
Y esto es solo una pequeña parte
La investigación recorre miles de años: desde los primeros grupos de cazadores y recolectores hasta los poblados fortificados de la Edad del Hierro.
También aparecen Esparza, Galar, Cordovilla, Esquíroz, Olaz, Salinas y Subiza, y una pregunta que ayuda a entender toda esta historia:
¿Por qué elegían unos lugares y no otros para vivir?
Esta es la primera de las historias que iremos descubriendo en «Cendea, ayer y hoy», en la web podéis continuar a vuestro ritmo: ver el vídeo, curiosear los contenidos o entrar en la investigación completa.
Los lugares siguen ahí. Lo que cambia, cuando conocemos lo que ocurrió en ellos, es nuestra forma de mirarlos.