03 de agosto de 2026

El programa de empleo juvenil llega al ecuador de su tercera edición

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Este verano, 16 jóvenes de la Cendea de entre 16 y 19 años están teniendo su primera experiencia laboral a través del programa de empleo juvenil del Ayuntamiento. La tercera edición llega ya a su ecuador y las primeras sensaciones son positivas: nuevos espacios de trabajo, más variedad de tareas y, sobre todo, un programa al que seguimos dando forma con todo lo aprendido durante estos tres años.

En esta edición participan 10 chicas y 6 chicos: Haizea, Aimar, Gorka, Manuel, Irati, Lier, Nahia, Ekine, Nahia, Ainhoa, Ander, Ibone, Xabier, Iván, Anne y Kaitlyn. Por edades, seis tienen 16 años, dos tienen 17, cuatro tienen 18 y otros cuatro, 19.

El reparto refleja además una de las novedades de este verano: 8 participantes son menores de edad y otros 8 tienen 18 o 19 años, lo que nos ha permitido organizar dos tipos de experiencias laborales diferentes.


Dando forma a un primer trabajo que recuerden

“Cuando pusimos en marcha este programa teníamos una idea bastante sencilla: dar a los y las jóvenes de la Cendea la oportunidad de tener una primera experiencia laboral y hacerlo, además, participando en trabajos y servicios que repercuten directamente en nuestros pueblos”.

Sergio Delgado
Concejal de Empleo del Ayuntamiento de la Cendea de Galar

La iniciativa tomó como referencia una experiencia que ya se desarrollaba en Villava, cuyo funcionamiento conocimos antes de diseñar nuestro propio programa. Desde entonces, cada edición nos está ayudando a descubrir qué funciona, qué dificultades aparecen y qué podemos mejorar.

Y en ese aprendizaje intervienen muchas voces. Escuchamos a los y las jóvenes cuando terminan su experiencia, pero también al personal municipal que trabaja con ellos y ellas y tenemos que ajustarnos, como cualquier empleador, a las condiciones que establece la legislación.

Una de las principales dificultades de las primeras ediciones fue precisamente esa. La normativa de protección de menores limita el uso de determinada maquinaria a quienes todavía no han cumplido los 18 años, algo que reducía considerablemente las tareas que podían desarrollar junto al personal de servicios múltiples.

Las propias evaluaciones reflejaron esta cuestión. En 2025, 6 de las 16 personas participantes señalaron que les gustaría poder utilizar maquinaria cuando les preguntamos qué cambiarían en futuras ediciones.

Este año hemos dado un nuevo paso: hemos ampliado la edad de participación hasta los 19 años y organizado el trabajo en dos ámbitos distintos, de manera que podamos ofrecer tareas reales y adecuadas a cada edad.

Porque queremos que esta experiencia se acerque cada vez más a lo que significa tener un trabajo: cumplir horarios, asumir responsabilidades, aprender tareas nuevas, trabajar con otras personas y descubrir que no todos los días ni todos los trabajos son iguales. En definitiva, queremos que pueda convertirse en ese primer trabajo que, con los años, recuerden.


De las piscinas al mantenimiento de nuestros pueblos

Una de las principales novedades de esta tercera edición está en las instalaciones deportivas. Por primera vez, parte de los y las jóvenes se han incorporado este verano a los trabajos relacionados con la campaña de piscinas y los espacios deportivos municipales.

Allí colaboran en tareas de limpieza y cuidado de espacios deportivos, vestuarios y merenderos. En las piscinas de Salinas también participan en labores de control de accesos y venta de entradas.

Hay algo especialmente interesante en este cambio de perspectiva. Muchos de estos chicos y chicas conocen perfectamente las instalaciones porque son usuarios y usuarias habituales. Este verano están teniendo la oportunidad de verlas desde el otro lado y descubrir todo el trabajo que hay detrás para que los espacios que utilizan habitualmente estén preparados cada día.

Los y las jóvenes mayores de edad, por su parte, acompañan al personal de servicios múltiples en diferentes trabajos de mantenimiento y conservación de la Cendea. Al poder asumir tareas que requieren el uso de maquinaria, su experiencia se acerca todavía más al día a día de este servicio municipal.

Y entre los trabajos de este verano hay incluso la construcción de una fuente. Os contaremos más sobre ella próximamente.

Antes de incorporarse, los y las participantes reciben además la correspondiente formación en prevención de riesgos laborales, otro de los aprendizajes que forman parte de esta primera aproximación al mundo del trabajo.


Dos ediciones que terminaron con ganas de repetir

Aunque tendremos que esperar a que finalice el verano para evaluar esta tercera edición, contamos con un dato de las dos anteriores que explica por qué desde el Ayuntamiento seguimos apostando por el programa.

Todas las personas que respondieron a las encuestas finales dijeron que volverían a participar: 9 de 9 en 2024 y 16 de 16 en 2025. En ambas ediciones, además, todas las personas encuestadas afirmaron que la experiencia les había gustado.

Las respuestas también nos ayudan a entender qué hay detrás de esa valoración. En la primera edición hubo quien destacó la oportunidad de trabajar con otras personas de su edad y conocer cómo funciona el mundo laboral. Otro participante valoró especialmente haber realizado trabajos que permanecerían durante años en los pueblos y que podría seguir viendo después de haber participado en su creación.

Ese vínculo también forma parte del programa: trabajar durante unas semanas en los mismos lugares en los que vivimos, hacemos deporte o pasamos nuestro tiempo libre y empezar a descubrir cuánto trabajo cotidiano hay detrás de su cuidado.

Ahora estamos solamente en el ecuador. Cuando termine esta tercera edición volveremos a preguntar a los y las participantes y a escuchar al personal que ha trabajado con ellos. Sus valoraciones, junto con la experiencia acumulada este verano, nos servirán para seguir dando forma a un programa que tiene todavía recorrido por delante.

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